Traducción al español a continuación

Every year, coffee farmers across Latin America brace for los meses flacos — the thin months, when the last harvest's income runs out and the next is still far away. This year, El Niño has made the wait even harder. Erratic rainfall, prolonged droughts, and punishing heat are disrupting planting cycles and threatening harvests before they even begin. For farmers who depend on a predictable season, an unpredictable climate isn't just an inconvenience, it's a crisis.

El Niño is a periodic warming of the Pacific Ocean's surface temperatures that triggers weather disruptions across the globe. In Latin America, it typically means less rainfall where farmers need it most, higher temperatures that stress crops and dry out soils, and an increased risk of flooding when rains finally do arrive. This year, its fingerprints are everywhere.

In Guatemala's Dry Corridor and Western Highlands, farmers are still waiting for the rains that should have arrived weeks ago. The moisture in the soil has dropped to critical levels, planting windows are closing, and the primera harvest, the one that carries many families through the year, is already at risk before a single seed is in the ground. In the Ixil area, partners on the ground report that "rainfall has been very scarce in recent weeks and was delayed this season, affecting the development of crops such as corn and beans, and the harvest is likely to be reduced. Home gardens require irrigation when it does not rain, which poses a challenge for many families." Across the highlands, El Niño has brought what one partner from ACODIHUE describes as "very unpredictable weather, first it didn't rain, and this delayed planting of some of the food crops. But in recent weeks it has been the opposite, with quite intense downpours affecting family gardens and, in some communities, basic grain crops." ACODIHUE Program Coordinator Luis Jimenez estimates that roughly 40% of home gardens have been affected, along with 20% of corn and bean plots, crops that families rely on for both food and income. Unfortunately, families have not been able to replant due to the continuing rains. Fewer crops in the ground means less access to food and fewer jobs. Farming families who depend on seasonal work (planting, maintenance, harvest labor) are losing income right now, deepening food insecurity ahead of harvest.

In Nicaragua, partners at SOPPEXCCA report that the “delayed onset of the rainy season is affecting bean and corn crops wherever primera planting takes place. Home gardens have also taken a hit, though their smaller size means producers can water them by hand”. More concerning is what’s ahead: “forecasts indicate that the El Niño phenomenon will be strong, which implies an impact on all crops, including coffee”. The hardest hit area is El Cuá, a lower altitude and drier zone that is feeling the effects most acutely.

Many smallholder farmers in the Dry Corridor of El Salvador have already exhausted their food stocks, leaving little cushion as the thin season sets in. Forecasts point to a prolonged and intensified canícula, a meteorological event characterized by a temporary decrease in rainfall and an increase in temperature, through July and August that could erase what little farmers manage to get in the ground. El Niño is pushing farming communities to their limits, draining soils, delaying harvests, and eroding the income and food reserves that families depend on to get through the year.

Food 4 Farmers works alongside coffee farming communities across Latin America, connecting small scale farmers to the resources, training, and support they need to weather difficult seasons and build long-term resilience. As El Niño tightens its grip on the region, that work has never been more urgent. If you'd like to stand with coffee farming families during one of the most challenging seasons in recent memory, now is the time. Your actions, whether through advocacy or direct support, can help ensure that the families behind your coffee have the chance at a healthier and more secure future.


Notas del Campo: La Temporada del Niño

Cada año, los productores de café de toda Latinoamérica se preparan para «los meses flacos», esos meses en los que se agotan los ingresos de la última cosecha y la siguiente aún está lejos. Este año, El Niño ha hecho que la espera sea aún más dura. Las lluvias irregulares, las sequías prolongadas y el calor insoportable están alterando los ciclos de siembra y amenazando las cosechas antes incluso de que empiecen. Para los agricultores que dependen de una temporada predecible, un clima impredecible no es solo un inconveniente, es una crisis.

El Niño es un calentamiento periódico de las aguas superficiales del Pacífico que causa alteraciones del clima en todo el globo. En Latinoamérica, usualmente significa menos lluvia donde los agricultores más la necesitan, temperaturas más altas que estresan los cultivos y secan el suelo, y un mayor riesgo de inundaciones cuando finalmente llegan las lluvias. Este año, su huella está en todas partes.

En el Corredor Seco y el Altiplano Occidental de Guatemala, los agricultores aún aguardan las lluvias que debieron llegar hace semanas. La humedad del suelo ha descendido a niveles críticos, los plazos óptimos para la siembra se están agotando y la cosecha de primera —fundamental para el sustento anual de muchas familias— ya corre peligro incluso antes de que se haya sembrado una sola semilla. En la zona Ixil, los socios locales informan que "las precipitaciones han sido muy escasas en las últimas semanas y llegaron con retraso esta temporada, lo que afecta el desarrollo de cultivos como el maíz y el frijol; es probable que la cosecha se vea reducida. Los huertos familiares requieren riego cuando no llueve, lo que supone un desafío para muchas familias". En todo el altiplano, el fenómeno de El Niño ha traído consigo lo que un representante de ACODIHUE describe como un "clima muy impredecible: al principio no llovía, lo que retrasó la siembra de algunos cultivos alimentarios. Sin embargo, en las últimas semanas ha ocurrido lo contrario, con aguaceros bastante intensos que afectan a los huertos familiares y, en algunas comunidades, a los cultivos de granos básicos". Luis Jiménez, coordinador del programa de ACODIHUE, estima que alrededor del 40 % de los huertos familiares se han visto afectados, así como el 20 % de las parcelas de maíz y frijol, cultivos de los que las familias dependen tanto para su alimentación como para generar ingresos. Lamentablemente, las familias no han podido volver a sembrar debido a la persistencia de las lluvias. Menos cultivos en la tierra se traduce en un menor acceso a alimentos y en una reducción de las oportunidades laborales. Las familias agricultoras que dependen del trabajo estacional (siembra, mantenimiento y labores de cosecha) están perdiendo ingresos en este momento, lo que agrava la inseguridad alimentaria antes de la temporada de cosecha.

En Nicaragua, los socios de SOPPEXCCA informan que el «retraso en el inicio de la temporada de lluvias está afectando los cultivos de frijol y maíz en las zonas donde se realiza la siembra de primera. Los huertos familiares también se han visto perjudicados, aunque su menor tamaño permite a los productores regarlos a mano». Más preocupante aún es lo que se avecina: «los pronósticos indican que el fenómeno de El Niño será intenso, lo que implica un impacto en todos los cultivos, incluido el café». La zona más afectada es El Cuá, un área de menor altitud y más seca que está sufriendo los efectos con más intensidad.

Muchos pequeños agricultores del Corredor Seco de El Salvador ya han agotado sus reservas de alimentos, lo que deja un margen de seguridad mínimo ante la llegada de la temporada de escasez. Los pronósticos apuntan a una canícula —un fenómeno meteorológico caracterizado por una disminución temporal de las lluvias y un aumento de las temperaturas— prolongada e intensa durante los meses de julio y agosto, la cual podría acabar con los escasos cultivos que los agricultores han logrado sembrar. El fenómeno de El Niño está llevando a las comunidades agrícolas al límite: agota la humedad del suelo, retrasa las cosechas y erosiona los ingresos y las reservas de alimentos de los que dependen las familias para subsistir durante el año. 

Food 4 Farmers colabora con comunidades cafetaleras de toda América Latina, facilitando a los pequeños productores el acceso a los recursos, el entrenamiento y el apoyo necesarios para superar las temporadas difíciles y desarrollar resiliencia a largo plazo. A medida que El Niño intensifica su impacto en la región, esta labor cobra una urgencia sin precedentes. Si desea apoyar a las familias cafetaleras durante una de las temporadas más críticas de los últimos tiempos, este es el momento. Sus acciones, ya sea a través del activismo o el apoyo directo, pueden contribuir a garantizar que las familias que producen su café tengan la oportunidad de disfrutar de un futuro más saludable y seguro.

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